
Duermo, no porque tenga la necesidad.
No porque esté cansada del día,
no duermo porque ya no hay nada que hacer,
no duermo porque ya es de noche,
no me quedo dormida, eso no,
si en algún momento me faltara sueño,
seria una absurda pesadilla, seria un pequeño
instante rarísimo en mi.
Dormida, ya no te puedo pensar, ya no puedo escuchar,
me encandila la imagen de su precioso y bellísimo rostro,
no lo dejo de pensar, ni siquiera un segundo. Dormida,
ya no puedo ver el pasar de las nubes, al estar dormida,
no puedo cantar con la luna.
Se que estando dormida, suzurrando,
algún objeto vuela por el aire, y no lo puedo ver.
Sólo reposa mi cuerpo sobre la almohada,
es ésta la caja que guarda mis sueños, mis secretos,
y ella, solo ella sabe lo que siento, solo ella sabe,
que duermo para soñar con tu imagen.
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