
En el camino de la desesperanza quedaba trabada,
llorando de tristeza porque ya nada los salvaba.
Perdió un poco de su entusiasmo y su fortaleza,
no creía en que vaya a existir semejante pureza,
no tenia ni la mínima ilusión de volver a estar de pie,
nada lo incentivaba a seguir, a levantar la mirada.
Suponía que los milagros no se harían presente,
o que ni siquiera existieran en ese terrible instante.
Cada uno se miraba y sentía en sí mismo la presión,
la necesidad de que las cosas continúen como son,
que nada cambiara ni siquiera en sus sueños.
Hay algo que se hizo esperar tanto tiempo,
el grito eufórico de alegría, animador y emotivo.
Cada uno sabe que nada esta acabado que hay razones,
que existen esperanzas y fuerzas para seguir,
para lograr lo que uno quiere, lo desea y así
se esfuerza por cumplirlo, por lograr algo imposible.
Que camino tan largo de alcanzar, que terrorífico
que problematico transitarlo sin ilusiones ni esperanzas,
así no se puede, así cada paso cuesta dar,
así todo se ve acabar, todo termina.
Que orgullo debieron tener para seguir en este lugar,
y yo siempre supe que por mas que existieran dificultades,
y por mas paredes que se cruzaran en el camino
mas había que pelearla de alguna manera, y más
sabiendo que ese sitio es el que nos pertenece.
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