Son las 16:45 p.m y el patio sigue mojado.
El ambiente perdurará oscuro hasta que la lluvia se detenga.
Hasta hace un rato las nubes resplandecían,
en este instante aquellas fueron reemplazadas
por una capa de bruma totalmente gris.
Nadan las gotas en el pequeñísimo río que cruza la esquina.
Se detienen las aves esperando a que calme la tormenta.
Las ramas de los árboles bailan de un lado al otro,
la música, es el sonido de la lluvia y su pareja, el viento polar.
Cuando pare de llover, saldré corriendo a buscarte,
cruzaré por los charcos, salpicando de vereda a vereda
las gotas de agua que la lluvia nos dejó.
Cuando deje de llover,
que dance una vez mas tu sonrisa al verme
y que se planten mis ojos en tu mirada recia.
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